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Asignación de recursos hídricos

Compartir equitativamente los recursos
hídricos es una cuestión cuya complejidad no ha hecho
más que aumentar en los últimos años debido al
incremento de la población, la presión ejercida por el
desarrollo, y el cambio en las necesidades y los valores
relativos al agua. La distribución no equitativa de los
recursos hídricos se ve agravada por cambios políticos,
una mala gestión de los recursos y las anomalías
climáticas. Estos factores pueden desencadenar una gran
agitación social, así como transformaciones demográficas
y en el contexto del desarrollo, que a su vez alimentan
importantes diferencias socioeconómicas.
La creciente competencia entre distintos
sectores ha generado una mayor presión tanto en la
calidad como en la cantidad del agua dulce para el
abastecimiento. La competencia por los recursos hídricos
también se manifiesta en las demandas para distintos
usos —usos en entornos urbanos frente a usos en entornos
rurales, cantidad frente a calidad, usos actuales frente
a demandas para usos futuros, y saneamiento frente a
otras prioridades sociales. De hecho, la competencia
entre usos y usuarios ha aumentado en casi todos los
países debido a su interconexión, lo cual exige
encontrar mecanismos de negociación y asignación más
eficaces.
A la hora de actuar, se deben abordar
cuestiones como mera planificación inteligente en
materia de recursos hídricos, la disponibilidad de agua
frente a las necesidades en las cuencas, la
redistribución o la expansión de la capacidad de
almacenaje de las reservas actuales, un mayor énfasis en
la gestión de la demanda de recursos hídricos y una
mejora en el balance entre equidad y eficiencia en su
uso. A su vez, es necesario dar cuenta de los marcos
legislativos e institucionales inadecuados, así como de
la carga económica creciente que suponen las
infraestructuras envejecidas.
La demografía y el consumo son los principales
responsables de la presión ejercida sobre los recursos
hídricos
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Los factores demográficos y un aumento
del consumo como consecuencia de una mayor renta per
cápita son los principales responsables de la presión
ejercida sobre los recursos hídricos.
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La población mundial está creciendo a un
ritmo de 80 millones de personas al año, lo que implica
una demanda de agua dulce de aproximadamente 64 mil
millones de metros cúbicos anuales.
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Con el rápido crecimiento de la
población, las extracciones de agua se han triplicado en
los últimos 50 años. Esta tendencia se explica en gran
medida por el rápido incremento del desarrollo de
sistemas de irrigación, estimulados por la alta demanda
de alimentos en los años 70 y por el continuo
crecimiento de economías basadas en la agricultura.
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En el 2030, el 47% de la población
mundial vivirá en zonas con estrés hídrico. La mayor
parte del crecimiento de la población estará localizada
en países en desarrollo, en regiones sin un acceso
sostenible al agua potable ni a un saneamiento adecuado.

La agricultura es, con diferencia, el mayor consumidor
de agua dulce
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La agricultura es, con diferencia, el mayor consumidor
de agua dulce y representa el 70% de las extracciones de
agua dulce procedente de ríos, lagos y acuíferos. En
algunos países en vías de desarrollo este porcentaje
alcanza hasta el 90%. La agricultura de secano ocupa el
80% de la superficie mundial cultivada y genera el 60%
de la producción de las cosechas. Hoy en día la
agricultura de regadío ocupa 275 millones de hectáreas,
aproximadamente el 20% de superficie cultivada, y
representa el 40% de la producción mundial de
alimentos.
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Los últimos pronósticos disponibles predicen un aumento
medio de la superficie de regadío del 0,6% anual entre
1998 y 2030 frente al 1,5% del período comprendido entre
las décadas de 1950 y 1990. En el mismo período
(1998-2030), se producirán un 36% más de alimentos con
un 13% más de agua por el aumento constante de la
productividad agrícola.
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La desalinización apenas se utiliza para la agricultura
(1%), pero su uso en cultivos de gran valor en
invernaderos está aumentando gradualmente. La
desalinización sólo representó el 0,4% de agua utilizada
en el 2004 (casi 14 km3 por año), pero se espera que su
producción se duplique de aquí al 2025.

La energía hidroeléctrica suministra cerca del 20% de la
electricidad mundial
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La energía hidroeléctrica suministra cerca del 20% de la
electricidad mundial, proporción que se ha mantenido
estable desde la década de 1990.
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La utilización de fuentes de energía renovables ha
aumentado en todo el mundo con avances técnicos que han
permitido disminuir los costos. Dado que las fuentes de
energía renovables por sí solas no serán suficientes
para satisfacer el gran aumento de la demanda energética
a lo largo del 2030, la extracción de combustibles
fósiles y el desarrollo de la energía nuclear seguirán
creciendo al mismo tiempo que lo hará el impacto sobre
los recursos hídricos y el medio ambiente.
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Según la Agencia Internacional de Energía, la producción
de electricidad mediante energía hidroeléctrica y otras
fuentes de energías renovables crecerá a un ritmo anual
del 1,7% desde el 2004 hasta el 2030, con un incremento
global del 60% al llegar al año 2030.
·
El desarrollo de la energía hidroeléctrica se verá
limitado por dos factores principales. El primero de
ellos es el modesto potencial geofísico y espacial
disponible para nuevas instalaciones de energía
hidroeléctrica. El segundo abarca limitaciones tales
como la capacidad de inversión (incluyendo la
disponibilidad de fondos) y los impactos sociales y
ambientales que conllevan las grandes represas, así como
la controversia que se genera en torno a las mismas.
Todo ello, en conjunto, explica por qué se ha explotado
tan poco el potencial hidroeléctrico en los países en
desarrollo.


Las fuentes de energía renovables por sí solas no serán
suficientes para satisfacer el gran aumento de la
demanda energética a lo largo del 2030
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La industria y la energía representan el 20% total de la
demanda de agua.
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La demanda energética (para calefacción, luz,
electricidad y transporte) está aumentado rápidamente.
El aumento de la producción de bioenergía puede tener un
gran impacto en la calidad y disponibilidad de agua.
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Si las políticas actuales se mantienen, se espera que la
demanda mundial de energía aumente hasta un 55% en el
2030, según datos aportados por la Agencia Internacional
de Energía. Sólo China e India representarían un 45% del
crecimiento previsto (basándonos en cifras de
crecimiento económico conservadoras), y el conjunto de
países en vías de desarrollo un 74%.
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La utilización de fuentes de energía renovables ha
aumentado en todo el mundo (véase gráfico 3.2) con
avances técnicos que han permitido disminuir los costos.
Dado que las fuentes de energía renovables por sí solas
no serán suficientes para satisfacer el gran aumento de
la demanda energética a lo largo del 2030, la extracción
de combustibles fósiles y el desarrollo de la energía
nuclear seguirán creciendo al mismo tiempo que lo hará
el impacto sobre los recursos hídricos y el medio
ambiente.


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